Heineken WOBO

‘Heineken WOBO’: La botella que pudo cambiar el mundo

 

Freddy Heineken era un tipo singular. Un hombre con una vida intensa y sobre la que se han hecho películas y escrito libros. Tanto es así, que a Freddy incluso llegaron a secuestrarlo. Un caso que copó los titulares de la prensa internacional durante mucho tiempo, y sobre el que han surgido una gran multitud de anécdotas. Tal y como narra un amigo suyo, este le confeso un trauma de dicho secuestro: Me torturaron… ¡me hicieron beber Carlsberg!. ¿A quién se le puede ocurrir una frase así tras un secuestro? Pues quizás solo a él.

El caso es que Freddy fue uno de los pioneros del marketing. Consiguió llevar a la cima a una empresa familiar como Heineken, y convertirla en todo un icono. Pero hay muchas historias sobre su paso por la compañía que son poco conocidas. Una de ellas, producida en los años 60, podría haber cambiado por completo la Responsabilidad Social Corporativa de este tipo de compañías: la creación de la botella ‘Heineken WOBO’ (World Bottle).

 

Una imagen desastrosa para Heineken

En 1960, Freddy Heineken hizo una gira mundial para conocer todas sus fábricas. Y es que la compañía holandesa estaba en multitud de países, incluso en los más remotos, como las antiguas Antillas Holandesas, reconocidas ahora como País de Curazao. Y allí que fue Freddy a conocer su fábrica y la situación del país. Pero este viaje, que podría ser meramente institucional y sin mayor trascendencia, provocó en él una gran sensación de desazón.

Se encontró con un país paupérrimo y con muchos problemas respecto al estado de las viviendas. La mayoría estaban construidas con desechos recogidos por los habitantes, que como podían buscaban la forma de conseguir un techo sobre el que dormir. Pero eso no era todo, junto a esa imagen convivía la de estar rodeados de basura. Como no podía ser de otra forma, Freddy se fijó especialmente en la gran cantidad de botellas que formaban esos residuos, incluidas las botellas de su marca cervecera, Heineken.

Una imagen, que si ya de por si podría ser dolorosa para cualquiera que la viera, para Freddy fue peor al ver que su producto era parte del problema. Curazao era un lugar en el que su capacidad para gestionar residuos era muy deficiente, por lo que, añadido a la pobreza existente, acabó generando un problema grave para la sociedad. Y lo peor es que en otros muchos países la situación podría ser exactamente la misma. Por lo que solo quedaba escoger si ser parte del problema o de la solución.

 

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Cómo ayudar al consumidor con tu producto

Freddy Heineken decidió que él quería ser parte de la solución. Que su marca se asocie a ese tipo de problemas, no creyó que fuera bueno. Pero ya no solo se trataba de una cuestión de imagen, si no de ser responsable de lo que su producto podía generar. Comprendió la responsabilidad que tenía y que debía encontrar soluciones. En su país, Holanda, ya había conseguido que sus botellas fueran reutilizables, por lo que debía de encontrar la forma de conseguir algo similar en esos países cuyas infraestructuras no permitían esta opción.

Por eso pensó que podría no solo arreglar el problema de los residuos generados por su producto, si no que también podría ayudar a mejorar las viviendas en las que habitan estas personas en situación de pobreza extrema. Por eso decidió hablar con N. John Habraken, director de la Foundation for Architects’ Research (SAR), y pedirle que diseñara un producto que pudiera solucionar ambos problemas: botellas que pudieran ser reutilizadas como ladrillos, o ladrillos que pudieran contener cerveza, según como se mire.

Heineken WOBO envases reutilizables

fuente: verpakkingsmanagement.nl

 

Una idea original, y que sin lugar a dudas podría ayudar a generar mejores viviendas para los habitantes de estas regiones a través de su producto, y así además conseguirían reducir la generación de desechos no reutilizables que invadían las zonas en las que vivían estas personas. ¿No os parece una gran idea? Lo era, pero al final hay que definir por completo este tipo de proyectos, y su aplicación puede complicarse considerablemente.

 

‘Heineken WOBO’ nace…

A esa botella diseñada por J. Habraken e ideada por Freddy Heineken se le llamó Heineken WOBO (World Bottle), dada a conocer tres años después de la visita de Freddy a Curazao. Es una botella de vidrio de color verde (cómo no…) y que tenía dos lados planos con relieve, y eran algo más gruesas que las botellas normales. En la base había una concavidad en la que se podría insertar el cuello corto de otro botella. De esa forma, estas podían ser apiladas y junto al mortero de cemento generar edificaciones resistentes.

 

Para poder hacer una vivienda podrían hacer falta miles de esas botellas. Y, efectivamente, se fabricaron hasta 100.000 WOBO, con dos tamaños diferentes: uno de 500ml y otro de 350ml. La idea es que las botellas más pequeñas actuaran como un “medio ladrillo” que ayude a reforzar la resistencia estructural. Tal era la emoción que tenía Freddy por este nuevo producto que podría ayudar a cambiar la vida de muchas personas desfavorecidas, que incluso se construye un cobertizo en el jardín de su casa con este producto.

A pesar de que se comenzara con la producción de esta botella, finalmente, el departamento de marketing no recomendó su aplicación, y Heineken WOBO desapareció.

 

…y Heineken WOBO llega a su fin

Una vida muy corta para este proyecto innovador y con un verdadero propósito de ayudar a los mas desfavorecidos y revertir la huella residual que su producto generaba. Pero el departamento de marketing vio que la solución podría acabar contribuyendo a agravar el problema. Y es que esas edificaciones construidas con una Heineken WOBO podrían llegar a venirse a abajo. En términos empresariales ese hecho podría acarrear una seria crisis en la imagen de la compañía, y en términos humanitarios una tragedia mortal.

Pero no solo eso, el coste y tiempo de la producción de este tipo de envases reutilizables era bastante elevado. Se tenían que fabricar botellas con un grosor mayor a las que se hacían en el momento. Además, el diseño cumplía a la perfección con el objetivo de contener cerveza y poder ser utilizado como ladrillo, pero a la hora de consumir el producto este no cumplía con el objetivo, dado que el agarre se hacía bastante complicado.

 

Sin embargo, hay que destacar la iniciativa. En primer lugar, por ser la primera vez que una compañía comprende el problema que puede suponer un producto suyo y tratar de encontrar soluciones mediante el uso de productos reutilizables. Y otra, por mostrar el compromiso de una empresa con el entorno en el que produce y comercializa su producto, poniendo en valor la responsabilidad social corporativa, y comprender de los beneficios de este tipo de acciones.

 

¿Cómo conseguir una Heineken WOBO?

A priori, las 100.000 botellas de Heineken WOBO fueron destruidas, por lo que en caso de que desees adquirir una, lo vas a tener muy complicado. Algunas de la producción se pudieron escapar de su destrucción, por lo que los coleccionistas de la marca o del sector podrían estar deseando que este producto saliera a la luz para adquirirlo.

Ahora mismo solo existen dos edificaciones construidas con botellas de Heineken WOBO, y ambas se encuentran en la finca privada que perteneció a Freddy Heineken, en Noordwijk. Una es el cobertizo que ya mencionamos antes, y otra es un garaje. Lo máximo a lo que podrías aspirar es a obtener un abrebotellas que replica en miniatura la Heineken WOBO, y que se encuentra a la venta en el museo de la compañía cervecera, el Heineken Experience, en Ámsterdam. En ese mismo museo podrás ver una pequeña columna formada con estos envases.

Quién sabe si en el futuro, y con los avances tecnológicas que ha habido desde la década de los ’60, esta u otras compañías se lanzan a la aventura de ayudar a la reutilización de este tipo de envases en zonas donde la gestión de residuos supone un problema grave para la población. Desde luego, el impacto de la RSC es más trascendental que nunca, por lo que no descartemos que acciones de este tipo puedan volver a verse.

 

Y como siempre, si te ha gustado el artículo te agradecería que lo compartieras con otras personas para que puedan conocer la historia de la Heineken WOBO. Y si quieres dejar algún comentario con una pregunta o sugerencia, no dudes en hacerlo. ¡Hasta la próxima!

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